Bondadoso, amigable, confiado, dócil e inteligente.
Al igual que los demás perros retriever, en el golden predominan los instintos relacionados con la caza, no olvidemos que es un perro cobrador de caza. Por ello tiene una marcada predisposición a perseguir y atrapar objetos que son lanzados.
Desde cachorros, hasta que son ancianos, a la mayoría de ellos les encanta tener algo en la boca, un juguete, un zapato o su mano.
Es, además un gran nadador, le encanta zambullirse en el agua. Su pelaje impermeable lo protege del frío.
Son buenas mascotas de familia, y excelentes compañeros de juegos de los niños. El talante del golden es tan atractivo como su pelaje y es considerado el perro ideal para todas las edades.
La sociabilidad del golden con las personas suele ser excelente.
Dadas sus cualidades amistosas, no son buenos perros guardianes. El golden puede que lama la mano del desconocido o, si llega a dar algún ladrido, lo hará moviendo la cola, en señal de bienvenida. Por todo esto, no es un perro recomendable para aquellas personas que buscan un perro, en que lo prioritario sea la protección del hogar.
Esta necesidad de afecto de los golden, hace que no sean perros aptos para vivir aislados en el jardín. Necesitan vivir en familia y compartir todos los momentos posibles. Siempre estará dispuesto para dar una caminata con sus dueños.
También suele llevarse muy bien con otros perros y tiende a evitar peleas.
Al golden le encantan las personas y tiene habilidades naturales para el trabajo de asistencia.
Destaca como perro de terapia, tienen una sensibilidad especial para captar las necesidades de las personas.
Este carácter bueno y afable de los golden, hace que muchos dueños se despreocupen de su educación.
Ellos necesitan saber donde están los límites y cual es su puesto en el núcleo familiar. Aunque son muy adiestrables, no nacen enseñados, hay que enseñarles a comportarse tanto en la casa como en la calle.
Adorable, cariñoso, y muy listo. Uno de los mayores retos es conseguir que aprenda que puede o no morder con sus dientecillos.
Conseguir que siga siendo adorable durante su vida adulta, es sólo cuestión de darle una buena y temprana educación.




